CUENTO. El verdadero valor del anillo

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CUENTO. El verdadero valor del anillo

Mensaje  José Luis Cañavate Martín el Lun Sep 01, 2008 8:03 pm

EL VERDADERO VALOR DEL ANILLO

Un joven fue a pedir ayuda a un sabio.
-Maestro, me siento tan poca cosa que no tengo ganas de hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no se hacer nada, que soy torpe y bastante tonto. ¿Qué debo hacer para mejorar y que me valoren más?
El maestro sin mirarlo le contestó:
-Joven cuanto siento no poder ayudarte. Primero debo de resolver mi problema. Quizá después. Si se diera el caso de que quisieras ayudarme, yo resolvería este problema con más rapidez y podría prestarte atención.
-E…encantado maestro.-titubeó el joven que de nuevo sintió que era desvalorado y sus necesidades postergaban.
-Bien. Dijo el sabio quitándose un anillo que portaba en el dedo meñique y dándoselo al joven.- Sube al caballo que está ahí fuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo para pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, y no aceptes menos de una moneda de oro. Vete y regresa lo más pronto que puedas.
El joven tomó el anillo y partió. Apenas llegó al mercado, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes, que lo miraban con algo de interés, hasta que el joven decía lo que pedía por el.
Cuando el muchacho mencionaba la moneda de oro, unos se reían, otros le daban la espalda y sólo un amable anciano se molestó en explicarle que era demasiado valiosa como para entregarla por un anillo. Con afán de ayudar alguien le ofreció una moneda de plata y un recipiente de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta.
Después de ofrecer la joya a todas las personas que se cruzaron con el en el mercado, que fueron más de cien, y abatido por el fracaso, montó en el caballo y marchó.
Cuanto hubiera deseado tener una moneda de oro para entregársela al maestro y librarlo de su preocupación, para poder recibir al fin su consejo y ayuda.
Entró en la habitación.
--maestro-dijo-lo siento no es posible conseguir lo que usted me pidió. A lo mejor habría podido conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto al verdadero valor del anillo.
-eso que has dicho es muy importante, joven amigo.-contestó sonriente el viejo-. Debemos conocer primero el valor del anillo. Monta en el caballo y ve al joyero. ¿Quién mejor que él conocerá su valor? Dile que desearías vender el anillo y pregúntale cuánto te da por él. No importa lo que te ofrezca, no se lo vendas, vuelve aquí con mi anillo.
El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con lupa, lo pesó y luego le dijo al chico:
-dile al maestro que si lo quiere vender ya mismo, no puedo darle más de cincuenta y ocho monedas de oro por su anillo.
-¿cincuenta y ocho monedas?-se sorprendió el muchacho.
-si-replicó el joyero-.yo se que con el tiempo se revalorizará y podremos conseguir por él hasta setenta monedas, pero si la venta es urgente…
El joven corrió a la casa del maestro a contarle lo sucedido.
Siéntate.-dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como ese anillo: una joya valiosa y única. Y como tal solo puede evaluarte un experto. ¿Por qué por la vida dejando que cualquiera descubra tu verdadero valor?
Y diciendo esto se puso el anillo en el dedo meñique de su mano.

José Luis Cañavate Martín

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